Cómo eliminar el afán de nuestras vidas y cómo Dios no tiene prisa
El afán es algo que experimentamos a diario, incluso Jesús notó esto en sus tiempos. El mundo actual está acelerado, pero Dios no tiene prisa. Dios hará las cosas en su momento perfecto. El afán por hacer no debe hacernos olvidar ser. El afán puede ahogar la palabra de Dios en nosotros.
El Pastor ofrece tres consejos para canalizar el afán:
- Para un futuro incierto, tener una responsabilidad diaria.
- Para las cosas que caducan, darles una inversión eterna.
- Para una necesidad diaria, buscar una revelación de Dios.
Concluye recordando que Dios conoce nuestras necesidades y debemos buscar su reino